Artesanías y Oficios
Los artesanos ocupan hoy un lugar especial y casi esotérico en la sociedad.
Todo lo que producen probablemente se puede fabricar con máquinas, con mayor rapidez y seguramente con menor costo, pero sin el toque artístico que caracteriza a una artesanía.
En el pasado los productos eran hechos a mano, ya que no había otra opción y en nuestros tiempos son producidos para personas con un gusto especial, que aprecian y pueden permitirse tomar costos relativos mayores o iguales a productos fabricados en serie.
Los artesanos se han convertido en pequeños artistas, cuyos trabajos también se coleccionan como si fueran pinturas, como en el caso de los producidos para la vista.
William Morris afirmaba que: “sin el toque individual del artesano era imposible la belleza”.
Esto
sería como una protesta contra la máquina por lo que la revolución
industrial tiene mucho que aprender del artesano, de su conocimiento
de los materiales y de los modos de trabajarlos con competencia...
Cada oficio tiene características especificas, por eso aquello de “zapatero, a tus zapatos” tiene vigencia y no hablo del “zapatero remendón” sino aquel creativo que con destreza produce a “medida” como un sastre un producto único e irrepetible.
Modelar una vasija de cerámica requiere del conocimiento y destreza de los dedos del artista.
El
artesano “nace o se hace”??
Con el advenimiento de las nuevas tecnologías, podemos decir que el artesano, o algunos de ellos, fue migrando en sus conceptos a otras variantes por lo que aparece la figura del ahora “diseñador industrial” al que se le exige que produzca artefactos bellamente diseñados, para lo cuál es preciso mantener un delicado equilibrio entre el adiestramiento técnico y el amor por la belleza.
El
factor más discutible del diseño industrial moderno es la obsolescencia,
es decir productos concebidos y producidos
a propósito, para durar poco (para mantener
en actividad a una industria) con un carácter perecedero en su apariencia
o funcionamiento y provocar una deliberada renovación constante,
lo que hace dudar seriamente de su menor costo.
Así
quedó mi zapato, producido con las nuevas tecnologías,
despues de un día de lluvia. 
Por
eso concluyo que el artesano nunca va a perder vigencia, todo lo
contrario ya que hay una regresión de alguna manera a las fuentes,
al origen, dar su importancia a aquel que con sus manos produce
piezas únicas e irrepetibles.
|